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Música Clásica y ópera de Classissima

Antonio Vivaldi

lunes 30 de mayo de 2016


Cuestión de Sensibilidad

Ayer

JG Pisendel

Cuestión de SensibilidadErnst Ludwig Kirchner,_Houses in Dresden Siempre resulta atractivo y conveniente recurrir a las fuentes, volver a los maestros o sencillamente conocer mejor a aquellos nombres, hoy más desconocidos, que inspiraron o disfrutaron de la consideración de los más grandes. Hoy les quiero presentar a un violinista y compositor que conoció al gran Bach en Weimar, que fue amigo de A. Vivaldi y de JD Zelenka, que tuvo a G. Torelli de maestro y que fue a su vez maestro de F. Benda y de JG Graun. Un músico alemán que desarrolló casi toda su actividad en la Orquesta de la Corte de Dresde, faro musical en su época. Se trata de Johann Georg Pisendel(1688-1755) Reconocido y admirado, tanto como violinista como compositor, por muchos de sus colegas, su obra, no demasiado numerosa, se circunscribe a partituras instrumentales: Conciertos para diversos instrumentos, Sonatas, y un Trío. Para conocer más y mejor al hombre a quien Vivaldi dedicó Sonatas y Conciertos, al igual que T. Albinoni o GP Telemann, les propongo la audición del primer movimiento, Vivace, de su Concierto en Re Mayor para Violín solista, Trompas, Oboes, Fagot, cuerda y continuo. Una preciosa página, en tan colorista combinación de sonoridades, que tanto recuerdan a nuestros queridos Brandemburgos bachianos,pasados por un tamiz que nos lleva hasta la Italia más norteña. (vídeo Barbebleuei) Freiburger Barockorchester Gottfried von der Goltz, violín y dirección

Pablo, la música en Siana

28 de mayo

Rugen los motores de seda

Viernes 27 de mayo, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, abono 15 OSPA: "Cuaderno de viajes III", Bella Hristova (violín), David Lockington (director). Obras de Mussorgsky, Piazzolla y Chaikovski. Penúltimo concierto de la temporada con una OSPA perfectamente engrasada y un Lockington que sabe sacar todo el partido a esta maquinaria instrumental, conduciendo con seguridad, pisando a fondo hasta hacer rugir los motores, dejando fluir la música con unos solistas en forma tras una larga temporada pero que afrontan el final en momento óptimo, con otro cuaderno de viajes universal pese al itinerario ruso y escala argentina, pues comenzó hechizándonos para ubicarnos en mi Buenos Aires querido, bien recordado por el profesor Julio Ogas en la conferencia previa, última del curso, amena e ilustrada con "El tango: antes y después de Piazzolla", así como las notas al programa (enlazadas en los autores arriba), devolviéndonos a un Dante universal con acento ruso. Como si de un mundial automovilístico se tratase, tres circuitos de distinto trazado para un vehículo sinfónico que cumple 25 años de escudería adaptándose cada temporada a los variados recorridos, capaz de agarrarse al duro asfalto sin perder potencia, circular como la seda apenas sin virajes bruscos para disfrutar del paisaje, y alcanzar la meta pisando a fondo seguros, sabedores que ya está todo decidido a la espera de la última vuelta triunfal, que será la próxima semana con el conductor oficial en un "Cuaderno de Viajes IV" cerrando las bodas de plata por todo lo alto. Una noche en el Monte Pelado de Mussorgski en el arreglo que engrandeciese Rimski Korsakov en 1867 supone poner a prueba todo el arsenal sonoro para un poema sinfónico de aquelarre tímbrico en siete cuadros bien armados por Lockington, preciso en todos, dando carta blanca al lucimiento de todas las secciones sin forzar los tiempos pero acelerando con suavidad conocedor de la respuesta inmediata de los profesores de la orquesta, sin frenazos bruscos, dejando fluir un motor con potencia nunca desbocada pero buscando los límites, banda sonora colorida para unos lienzos "ténebres" mejor que lúgubres, plateados, brillantes incluso en las sombras, emoción e impacto antes del esperado Amanecer. La copiloto que nos llevaría a Las cuatro estaciones porteñas (Piazzolla) sería la violinista compatriota de nuestro titular Milanov (con quien comparte muchos conciertos y esta misma obra la semana pasada con la Columbus Symphony Orchestra), Bella Hristova, búlgara universal como Don Astor y afincada en los Estados Unidos, artista invitada que se desenvuelve en todos los terrenos y compositores al mando de un histórico Amati de 1655 del que saca la intención además de la música del original bandoneón, esta vez con el acompañamiento de una cuerda casi camerística que hizo del viaje sonoro un placer pese a la enorme dificultad que plantea ajustar cualquier partitura de Piazzolla, mayores cuando el quinteto es orquestal de arco y sin piano. Los guiños a Vivaldi de esta adaptación (ausente el clave ni alternancia con las italianas) sonaron claros con la complicidad de los cinco solistas, destacando el cello "otoñal" tomando la voz cantante equiparable en calidad y belleza a Hristova pero sobre todo el otoño, arrabalero y Pantaleón al completo. Lockington intentó no perder un acento lunfardo que faltó aunque el esfuerzo tímbrico se alcanzó pero la rítmica es complicada y no puede plasmarse en una partitura, es el tango que no levanta los pies del suelo como nos contaba Ogas, menos espectacular y más profundo, con las cuerdas hirientes, percusivas, rítmicas, rotundas o aterciopeladas dependiente de la estación, finalizando en ese verano que coincide con nuestro invierno, juego de hemisferios y grandeza de absorber lo culto hasta lo popular para devolverlo con la marca Piazzolla. Agradecida la violinista nos dejó propinas también de dos mundos: Ratchenitsa, una danza de su país con virtuosismo popular de aires zíngaros y el padre Bach con el inicio de su Partita nº 2 en re menor, BWV 1004, nada hiriente e íntima, contrapuesta al desparpajo de su tierra. Para el derroche final nada menos que el poderoso Tchaikovski, el sinfónico de su Francesca da Rimini, fantaisie d’aprés Dante op. 32 (1876), el melodismo característico, la orquestación en todas sus combinaciones para disfrutar calidades solistas y entendimiento con el podio, todo bien marcado dejando volúmenes mayores de los habituales pero necesarios y casi terapéuticos para desfogarse. Nuevamente poderío en los metales que siguen empastados y orgánicos, cuarteto de trompas, de trompetas, trombones con tuba junto a la percusión segura alcanzando el clímax de apoteosis casi "infernal" y dantesca (castigo de lujuriosos siendo su pena ser atormentados continuamente por vientos crueles en un ambiente oscuro y sombrío) con el resto, pero las calidades de seda en la madera, momentos mágicos de belleza (mientras un alma decía esto, la otra lloraba de tal modo que, lleno de compasión, yo desfallecía como si muriera y caía como cae un cuerpo sin vida) en los diálogos oboe y flauta, clarinete y fagot, combinaciones y permutas de todos ellos sumándose un corno inglés aterciopelado con perlas de arpa. La cuerda siempre la cito como seña de identidad pero esta "Francesca y Paolo" volvió a corroborar la orquesta al completo derrocha calidad y musicalidad, Lockington lo sabe y el público lo agradeció. Sus visitas son unánimemente bien acogidas y programas como este penúltimo ayudan a soltar tensiones, una verdadera terapia.




El Blog de Atticus

27 de mayo

TEMPORADA OPERISTICA 2016/2017 EN EL PALAU DE LES ARTS

Esta mañana, el Intendente Davide Livermore ha avanzado en rueda de prensa el contenido principal de la próxima temporada operística 2016-2017 en el Palau de les Arts. Cuando asumió la dirección del teatro uno de sus propósitos era que la temporada valenciana pudiese anunciarse con suficiente antelación y se marcó como objetivo intentar hacerlo a finales de marzo. El año pasado hubo que esperar al 3 de junio y este año ha sido el 27 de mayo… hemos adelantado una semana. Respecto a temporadas pasadas no está mal, pero sigue siendo demasiado tarde. Seguimos anunciando la programación cuando todos los teatros principales ya hace meses que han facilitado con todo detalle sus propuestas. Habrá que intentar seguir mejorando en este apartado. En cuanto al contenido anunciado, títulos muy conocidos se unen a otras obras interesantes, aunque menos habituales; se vuelve a proponer una pretemporada a precios populares; y las figuras de Plácido Domingo y Gregory Kunde vuelven a tener presencia en el teatro, anunciándose otros nombres muy atractivos, aunque conociendo cómo se hacen las cosas en la casa habrá que esperar al mismo día de la representación para cantar victoria. Se propone la figura de la soprano valenciana Lucrecia Bori como musa de la temporada, con imagen creada por Pepe Moreno, un profesional con exitosa carrera en el mundo del cómic. Al igual que ya sucediera el año pasado, el inicio de la actividad operística tendrá lugar en octubre, en concreto el día 1, con una pretemporada que inaugurará la ópera L’elisir d’amore, de Donizetti, en la coproducción del Teatro Real y el Palau de les Arts ambientada en una playa y que ya pudo verse en 2011, con dirección escénica de Damiano Michieletto y la presencia esta vez en el foso, como directora musical, de una mujer, la canadiense Keri-Lynn Wilson, esposa del director general del Metropolitan de Nueva York Peter Gelb. En el reparto se avanzan los nombres del tenor William Davenport, las sopranos Ilona Mataradzey Karen Gardeazábal, el bajo Paolo Bordogna, y el barítono Mattia Olivieri. También en pretemporada se ofrecerá una ópera española, El gato montés, del compositor valenciano Manuel Penella, para conmemorar los 100 años de su estreno en el Teatro Principal de Valencia, en una producción del Teatro de la Zarzuela, con dirección escénica de José Carlos Plaza y musical de Óliver Díaz, sin que se adelanten nombres de intérpretes. La pretemporada se completará con un concierto el 6 de octubre, dirigido por Fabio Biondi, dedicado a Vivaldi, que incluirá Gloria e Imeneo y el Gloria, con la participación de Sonia Prina y Roberta Invernizzi; el 26 de noviembre un recital de alumnos del Centre Plácido Domingo con Ramón Tebar dirigiendo; y el 10 de noviembre el concierto espectáculo Cantúria Cantada, de Carles Santos, con el Cor de la Generalitat y Dolors Ricart en la dirección. Esta es una interesantísima propuesta que me apetece un montón. La temporada oficial tendrá que esperar hasta el 10 de diciembre para inaugurarse con una de las verdaderas estrellas de la programación, la ópera de Verdi I Vespri siciliani, que estará dirigida por Roberto Abbado, con Gregory Kunde (Arrigo), Anna Pirozzi (Helena), Juan Jesús Rodríguez(Monforte) y Alexánder Vinogradov (Procida); en la coproducción del Teatro Regio de Torino y ABAO-OLBE que realizó el actual Intendente de Les Arts en 2011. El 8 de enero de 2017 se estrenará Philemon und Baucis, de Haydn, una ópera para marionetas que correrá a cargo de la compañía Carlo Colla e Figli, bajo la dirección de Fabio Biondi y con las voces de alumnos del Centre Plácido Domingo. El 9 de febrero tendrá lugar el estreno del que se pretende que sea el plato fuerte de la temporada, la producción de la Ópera de Roma de La Traviata, de Giuseppe Verdi, que firma Sofia Coppola, con vestuario de Valentino y que se ha comentado estos días por los medios que ha rondado un coste de unos dos millones de euros. Ya nos explicará Livermore… Igual se lo han dejado gratis a cambio de una producción de Les Arts y un compromiso a trabajar en galeras para la Ópera de Roma de por vida… Veremos. La dirección musical se encomienda a Ramón Tebar y, de momento, se anuncia a Marina Rebeka como Violetta, Arturo Chacón Cruz como Alfredoy Plácido Domingo como Germont, dispuesto de nuevo a destrozar el papel a cambio de atraer público. Es una opción legítima, aunque no mi preferida. La función del día 22 tendrá un reparto de jóvenes cantantes a precios populares que se incluirá en el abono de pretemporada. Más interesante me parece el anuncio de una nueva producción de Les Arts de Lucrezia Borgia, de Donizetti, con dirección de escena de Emilio Sagi y dirección musical de Fabio Biondi, con la gran Mariella Devia en el rol protagonista, acompañada del tenor norteamericano William Davenport y la mezzosoprano valenciana Silvia Tro. Una gran noticia también es que, al fin, llegue a Les Arts Werther, de Massenet, en una nueva coproducción del Palau de les Arts y la Opéra de Monte-Carlo, con dirección de escena de Jean Louis Grinda y con el estupendo director húngaro Henrik Nánási a la batuta. En el reparto se anuncia al tenor francés Jean François Borras y a Anna Caterina Antonacci en los papeles protagonistas. Nombres atractivos, sin duda, pero no entiendo por qué se recurre a Antonacci, cuando la italiana va a cantar también el personaje de Charlotteesa misma temporada en Barcelona. Parece que a veces se hagan las cosas para disminuir el interés de que aficionados de Barcelona puedan venir aquí, o viceversa. Otra gratísima sorpresa es La vuelta de tuerca, de Benjamin Britten, tras el inicio de la incursión en la producción del compositor inglés esta año con El sueño de una noche de verano que se estrena el próximo día 10. Será una nueva producción de Les Arts con dirección de escena de Juanpalomo, digo Davide Livermore. La dirección musical será de Christopher Franklin y los cantantes serán alumnos del Centre Plácido Domingo. La alegría de la sorpresa inicial se me acaba con el anuncio de director y cantantes. Franklin anoche, en Juana de Arco en la hoguera, mostró una enorme rudeza y escasa sensibilidad que son absolutamente incompatibles con la obra de Britten. Y tampoco me parece apropiado que para una ópera tan complicada y exigente en el apartado vocal se acuda a los alumnos del Centre. No cuestiono la calidad de los futuros alumnos, pero no es lo más idóneo para acercar al público a Britten. El 15 de junio de 2017 se anuncia una interesante rareza como es la ópera Piramo e Tisbe, de Johann Adolf Hasse, en un concierto espectáculo con la dirección de Fabio Biondi y Vivica Genaux y Valentina Farcas en el reparto. La temporada operística se cerrará con el estreno el 23 de junio de otro título muy atrayente, como es Tancredi, de Rossini, en una coproducción de la Opéra de Lausanne y el Teatro Municipal de Santiago de Chile, con Roberto Abbado a la batuta y la presencia en el reparto de nombres tan llamativos como Daniela Barcellona, Jessica Pratt  y el chino Yijie Shi. En el apartado de conciertos destaca el oratorio Israel en Egipto, de Haendel, que podrá verse el 22 de diciembre en el nefasto Auditori, con el Cor de la Generalitat y dirección de Fabio Biondi. Tras el estreno de Café Kafka este año, se anuncia el 6 de abril de 2017 una nueva obra de Francisco Coll, Mural, una ópera sinfónica encargada por Les Arts, que se ofrecerá en un programa doble con La canción de la Tierra de Gustav Mahler, con Gregory Kundecomo solista masculino, y ambas obras dirigidas por George Pehlivanian. Y el 11 de mayo está previsto que Francesc Perales dirija al Cor de la Generalitat en la Misa del Papa Marcello, de Palestrina. No ha habido manera de evitar que otra vez intenten que nos chupemos un ballet. Esta vez será en abril con un homenaje a Antonio el bailarín. Lamentablemente esos días seguro que tendré un pollo en el horno que se me pueda quemar y no podré acudir. También se anuncian conciertos de cámara en diferentes espacios del recinto de Calatrava hasta ahora inéditos, y la salida de la actividad musical y operística a los barrios de la ciudad de Valencia y a otras localidades de la Comunidad. Tiempo habrá de ir comentando cosas, pero, en general, me parece una temporada de gran interés, variada y con nombres muy atractivos. No acabo de entender algunas cosas que ya he puesto de manifiesto o el que Abbado esté tan poco presente en los carteles operísticos (tan sólo se le incluye en la inauguración y final de temporada con I vespri siciliani y Tancredi), pero como digo ya habrá ocasión de ir analizando el detalle. Todos los datos ofrecidos hasta el momento pueden consultarse en la web de Les Arts (http://lesarts.com.mialias.net/temporada-2016-2017/). Os aconsejo guardar la información para luego ir comparando durante la temporada el ajuste a la realidad y echarnos unas risas. El próximo martes 31 de mayo se hará la presentación oficial de la temporada, que esta vez correrá a cargo del mediático Ramón Gener. Parece que las entradas se han agotado ya. Es lo que tiene la tele. No sé si Gener habrá venido gratis, pero me temo que no. Si de mí hubiese dependido yo hubiera preferido dedicar ese dinero o el de contratar producciones con vestuarios de Valentinoa elevar la calidad de los cantantes de algunos espectáculos, pero es lo que hay. También me gustaba más el formato elegido el año anterior, no por el rollo que nos soltaría Livermore contándonos por enésima vez sus aventuras con los taxistas valencianos, pero sí por el hecho de que el Intendente presentase directamente la temporada al abonado y se sometiera a sus preguntas. Este año parece que ha optado por más espectáculo y menos explicaciones. En cualquier caso, desde aquí seguiremos informando.

Pablo, la música en Siana

12 de mayo

El tiempo siempre ayuda

Miércoles 11 de mayo, 20:00 horas, Sala de Cámara del Auditorio de Oviedo, III Primavera Barroca, “Con affetto”: Il Giardino Armonico, Giovanni Antonini (flautas y director). Obras de Tarquinio Merula, Dario Castello, Francesco Rognoni, Jacob van Eyck, Andrea Falconieri, Giovan' Pietro del Buono, Alessandro Scarlatti, Giovanni Legrenzi y Antonio Vivaldi. La revista Scherzo de este mes de mayo dedica su sección "Con nombre propio" a la formación Il Giardino Armonico en su gira española celebrando los 30 años de su fundación, donde Eduardo Torrico nos recuerda que "Hubo un tiempo, superada aquella primera fase pionera, en el que quienes marcaban la pauta dentro del movimiento historicista eran los ingleses, los holandeses y, en menor medida, los alemanes", allá por los 70 y 80 del pasado siglo, sin olvidarse de los franceses que comenzaban a despuntar y convertirse en seria competencia aunque la revolución no había llegado al sur de Europa. El salto de calidad hacia el Mediterráneo, al cálido sur, lo darían nuestro Jordi Savall, a quien los franceses, como suelen hacer con los buenos, le consideren suyo, y especialmente los milaneses de Il Giardino Armonico con el entonces joven flautista Giovanni Antonini al frente. Más de tres décadas en el candelero (que no candelabro como "La Mazagatos" pusiese de moda) es síntoma de buena salud, tanto para ellos como para la música barroca que sigue llenando estanterías y auditorios (la sala de cámara creo que registró la mejor entrada de un ciclo que todavía nos traerá a Xabier Sabata con Vespres D'Arnadí en un programa "Furioso"), ampliando repertorio y épocas donde aparece incluso Haydn del que grabarán su integral a razón de una entrega por año (ya llevan dos) tras constituir en Basilea, dónde si no, la Fundación Haydn con el "Proyecto Haydn2032” para el tercer centenario del nacimiento del "papá austriaco", al que espero llegar y poder completar con ellos siempre que el tiempo y los recortes políticos no lo impidan. La gira española que pasa estos días por La Coruña, Oviedo y Madrid, trae una formación o "ensemble" ideal con un programa que sirve para corroborar la vigencia de la música veneciana con compositores que nos son conocidos gracias a ellos, alternando obras para lucimiento de un Antonini dominador de toda la familia de las llamadas flautas dulces o de pico (contralto, tenor, soprano y hasta la piccolo última) que perderían su preponderancia a costa de la "flauta traverso" (travesera) y que muchos siguen asociando a la flauta dulce de los colegios, nada que ver la práctica de nuestros querubines y adolescentes soplando un instrumento que las familias y algunos de ellos pueden llegar a odiar, pero en igual medida que un violín "serruchado" por un aspirante a Sarasate. Y hablando de violines, Stefano Barneschi y Marco Bianchi encabezan esta vez la formación (Enrico Onofri está también de gira) a la que se suman el violonchelo de Paolo Beschi, el clave de Riccardo Doni más la tiorba de la argentina Evangelina Mascardi, más que suficientes para afrontar tanto a Merula como a Castello, siendo perfecto complemento de las obras con flauta y verdaderas joyas incluso sin el director fundador, como pudimos comprobar con estos excelentes instrumentistas que siguen funcionando en conjunto al mismo nivel estratosférico que como solistas. El entendimiento de este quinteto es de admirar por empaste, dinámicas amplísimas, equilibrio y balance cuando los solos afloran, dominio total desde una técnica vertiginosa en todos ellos que cuando suenan las flautas de Antonini se convierten en la vestimenta ideal sin necesitar más tela que la presentada, tal es el armazón y ropaje que dan al concierto. La música veneciana de Merula con la Canzon 'la Pedrina' y Castello con la Sonata XI a tre, de la Sonate Concertate in Stil Moderno nos transportó a "la Serenissima" en estado puro, un viaje al pasado de nuestra juventud con aquello que entonces nos parecía rompedor y drástico, como siempre sucede con lo nuevo que solo el tiempo pone, como siempre, en su sitio, plantilla de cinco virtuosos con especial mención a los violinistas sonando como uno en todo: dinámicas, ataques, arcos, intención y sentimiento, sin saber dónde empezaba uno y terminaba el otro, virtuosismo contagiado a cada instrumento antes de la aparición de la flauta de Antonini sentando a todos menos a chelo y tiorba, sin pausas, para las Variaciones sobre “Pulchra es amica mea” de Palestrina compuestas por el también milanés Rognoni y recordarnos el magisterio en la flauta dulce tenor dejándonos impresionados de nuevo con su técnica, su sonido y esa musicalidad infinita que todos estos intérpretes tienen en estas obras, alternando combinaciones y protagonismos donde no podía faltar el increíble solo de flauta de Van Goosen compuesto por el que he llamado “Paganini de la flauta barroca”, el holandés Jacob Van Eyck, obra hasta lógica por ser Antonini uno de los maestros del instrumento, una mínima incursión dentro del plantel italiano, y hasta homenaje a la flauta de pico, antes de volver con Merula y la Canzon 'la Strada' solamente con el ensemble. Me gusta resaltar lo importante no ya de elegir un programa sino la organización y orden de sus obras, cosa que quiero comentar de nuevo pues la primera parte complementaba la segunda, como preparando estilos y formas, más los descansos del flautista para recuperar aliento que permitieron seguir deleitándonos con "su formación acompañante", de nuevo este quinteto que nos dejó unas excelentes Folias echa para mi Señora Doña Tarolilla de Carallenos de Falconieri (o Falconiero), la danza tan española que parece bailó Don Quijote, disfrutando de un perlado clave y una tiorba emergente preparando el ambiente musical de todo el grupo para un juego de contrastes donde la flauta se mezcla con el violín en una tímbrica mágica, uniéndose el empuje rítmico de un baile en Nápoles en tiempos donde este reino era español, como las siguientes dos maravillas que cerrarían la primera parte con la formación al completo: la Sonata VII sobre el 'Ave Maris Stella' de Del Buono, intimismo con paleta dinámica amplísima, a la que siempre ayuda el violonchelo unido a esa tiorba tan femenina, en el amplio sentido de la palabra, cortando la respiración y finalizando con una atronadora ovación antes de finalizar esta mitad con la Sonata en la menor para flauta, dos violines y continuo de A. Scarlatti, una colección de siete compuesta en los años finales como bien indican las notas al programa (colocadas aquí debajo), prescindiendo del clave pero igualmente rica de contrastes tímbricos a lo largo de sus cinco movimientos, alternando aires y dinámicas desde esa concepción del barroco que Il giardino armonico ha ayudado a tenerla como habitual, con Giovanni Antonini de solista y director perfectamente compenetrado con sus músicos. La segunda parte nos hizo retroceder y recuperar años con muchos recuerdos de la mano del ahora maduro flautista y su “jardín armónico” con el repertorio que ellos dominan como pocos, gracias en parte al trabajo de tantos años. El “ensemble” nos llevó de vuelta a Venecia para maravillarnos con la Sonata XII de Castello que permitió disfrutar cada intervención solista (la tiorba emergió a la superficie poderosa, limpia y lucida, el clave ornamentando con ligereza y la cuerda frotada en permanente asombro para el que firma), y otro tanto con la Sonata I para dos violines, violonchelo y continuo “La cetra”, op. 10 nº 1 de Legrenzi con la magia de los dos violines citados. Pero los concerti para flauta de Vivaldi que abrían y cerraban esta segunda mitad, siguen siendo referentes con “Il Giardino de Antonini”, barroco en estado puro para los dos conciertos elegidos, el Concierto para flauta, dos violines y continuo en sol menor “La notte” RV 104, de tiempos extremos, silencios subyugantes, ataques súbitos y casi violentos frente a los remansos paradisíacos, de flauta inacabada e inabarcable, cantando y jugando con floreos interminables, la descripción musical de los propios movimientos: Largo por las respiraciones, Fantasmi: Presto-Largo-Andante porque no parece humana tal capacidad de emitir sonidos tan bellos, Largo de plácida sensación de reposo contagiado por la lenta construcción de acordes entre cuerda y flauta (que nos recuerda mucho las estaciones entendidas por ellos mismos) y finalmente Il Sonno: Largo-Allegro donde hasta Freud podría argumentar desde la música con significado pese a ser "simplemente pura", el sueño profundo antes del despertar sobresaltado pero placentero y sin pesadillas. El cierre del Concierto en re mayor para flautín, dos violines y continuo “Il gardellino” RV 90 continuó asombrando con el piccolo virtuoso y travestido del "ladrón traverso", más increíble por tener de sustento unos músicos que convencen y contagian ímpetu, alegría, serenidad además de buen gusto y buen hacer desde la técnica al servicio de la música, creo que el ideal para cualquier melómano, compartiendo con la flauta de pico más pequeña los momentos álgidos de la historia del propio instrumento en unas partituras que siguen asombrando cada vez que vuelven a sonar, siempre únicas en vivo. Antonini sigue doblándose para dirigir y tocar, cargando los pulmones para sobrevolar sin respiro lo humano y divino, adornar los ornamentos y tocar hasta los silencios, y en número ideal por ser "de cámara", quién sabe si idéntica plantilla a la que podría utilizar "Il prete rosso" en el Ospedale della Pietà. Pájaros imaginarios en las calles venecianas del Allegro, primoroso el diálogo con el cello; el Largo cantabile sin los violines pero saboreando la tierra firme con chelo, clave y tiorba arropando la sopranino nunca hiriente, atentos a las respiraciones y ornamentos para seguir encajando todo, y la explosión de fuegos artificiales sobre el Gran Canal en Carnaval con el Allegro en tutti, asombrando el dúo de violines (los ecos no pueden sonar mejor) pero donde cada detalle seguía maravillando por las calidades. Y lógicamente tenía que sonar también y tan bien Vivaldi en la propina: su Largo del Concierto en la menor, RV 108, abandonando el juguetón pícolo para retomar la contralto más humana en registro y poder así cantar sin palabras con la mejor vestimenta del quinteto, un "jardín" que sigue floreciendo 30 años después. Que duren por lo menos dieciséis años más, y no solo por Haydn...



Ópera Perú

10 de mayo

Daniel Hope: Heredero de Menuhin

Aclamado violinista vuelve a Lima para homenajear a su mentor, junto a la Orquesta de Cámara de Basilea. Fotos: Renzo Baglietto / SFL Ciclo Sinfónico de la Sociedad Filarmónica de Lima en el Gran Teatro Nacional. Obras de Vivaldi, Bach, Bartók, Mendelssohn-Bartholdy, El Khoury y Birth. Por Gonzalo TelloEs un acontecimiento local volver a ver a la estrella del violín, Daniel Hope, de renombre internacional por su trabajo prolífico, sobriedad y elegancia al interpretar obras de lo mas variadas, desde Bach o Vivaldi, a mas de 30 obras que el mismo ha encargado a compositores contemporáneos. Los numerosos premios recibidos, y el éxito de ventas de su disco “Vivaldi Recomposed”, reafirman su lugar como uno de los mas aclamados hoy.Esta vez Hope llega al Ciclo Sinfónico de la Sociedad Filarmónica de Lima, en el Gran Teatro Nacional, acompañado por la Orquesta de Cámara de Basilea, uno de los grandes elencos de Europa por su sonido y cohesión de tal precisión y belleza que es de lo mejor que ha llegado en años recientes.El motivo de esta gira de conciertos es celebrar el centenario del nacimiento del que fuera mentor de Hope y principal inspiración: El legendario Yehudi Menuhin. Las obras de este programa giran en torno al hombre que marcó el siglo XX con su técnica y gran devoción musical. Este se inicia con el Concierto para dos violines RV 522 de Vivaldi, que Hope interpreta junto al concertino invitado Anders Kjellberg Nilsson con complicidad coreográfica, ritmo y energía, mientras que la orquesta apoya con inspirados balances y bello sonido barroco. Lo mismo ocurre con el famoso Concierto para dos violines BWV 1043 de Bach, en que Hope y Kjellberg se complementan dando toques de lirismo en el Andante, con una hermosa amalgama de las cuerdas y el clavecín.La orquesta demostró talento, elegancia, destreza y bello trabajo conjunto en el Divertimento para orquesta de cuerdas de Bela Bartók, compleja obra que muestra las principales características del autor, desde danzas folklóricas inspiradas y bellos pasajes sombríos y decadentes. Los suizos dan una interpretación insuperable.El momento contemporáneo llega con “The unfinished Journey” del franco-libanés Bechara El Khoury, comisionada en el décimo aniversario de la muerte de Menuhin. Hope nos ofrece un relato emotivo e íntimo, que parece evocar el viaje al mas allá del violinista, en un ida y vuelta que no termina de consumarse. “Through the looking glass” de Stefan Wirth presenta una escritura compleja y moderna. Hope y la orquesta ofrecen un viaje de sensaciones, sonoridades, ritmos, volúmenes y texturas. El concierto concluye con el Concierto para violín y cuerdas de Mendelssohn-Bartholdy, que compuso a los 13 años y fue redescubierto por Menuhin en 1952. Desde el primer movimiento, Hope llega a la cadenza a salvo, pues ya demostró el abanico de posibilidades virtuosas. La complejidad de la obra demuestra el genio del autor.Una versión a violín solo de “Guten Abend, Gute Nacht” de Brahms, con variaciones, cierra una espectacular presentación.(Publicada en Luces de El Comercio el 10 de mayo del 2016).

Antonio Vivaldi
(1678 – 1741)

Antonio Vivaldi (4 de marzo de 1678 - 28 de julio de 1741) fue un compositor y músico del Barroco tardío. Se trata de una de las figuras más relevantes de la historia de la música. Su maestría se refleja en haber cimentado el género del concierto, el más importante de su época. Compuso unas 770 obras, entre las cuales se cuentan 477 conciertos y 46 óperas. Es especialmente conocido, a nivel popular, por ser el autor de la serie de conciertos para violín y orquesta Las cuatro estaciones. Esta obra, que forma parte del ciclo de su opus 8 "Il cimento dell'armonia e dell'inventione", tiene una importancia capital por suponer la ruptura del paradigma del Concerto Solli, establecido por el mismo Vivaldi. Hasta entonces, el Concerto Solli era un concierto en el que el instrumento solista llevaba todo el peso de la melodía y la composición, y el resto de la orquesta se limitaba a ejercer el acompañamiento según las reglas de la armonía. Sin embargo, Las cuatro estaciones son unos conciertos para violín en el que la orquesta no actúa como mero fondo de acompañamiento, sino como un relieve: no se limita a acompañar al solista, sino que ayuda al desarrollo de la obra. Esto influirá posteriormente en los conciertos de Händel y, sobre todo, de Bach, ya que éste estudiaría asiduamente los conciertos de Vivaldi, y sería a partir de las innovaciones originales de Vivaldi que Bach perfeccionaría el concepto de concierto. Así, Las cuatro estaciones representan el Concerto Solli perfecto, a tal grado que influye notablemente la música de Johann Sebastian Bach, y ésta inexorablemente en Haydn; y Haydn, a su vez, al convertirse en maestro de, entre otros,Beethoven, extiende la influencia de Vivaldi a más músicos sin que, probablemente, hubieran conocido la obra de Vivaldi.



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